El viaje musical de Bajofondo ha sido una travesía de constante reinvención, donde los límites entre lo acústico y lo electrónico se desdibujan con audacia. Lo que comenzó como un proyecto con raíces en el tango electrónico evolucionó hacia algo más orgánico, casi una banda de rock en vivo, donde el 80% de la música surgía de instrumentos tradicionales y solo un 20% dependía de la programación. Pero esa etapa, aunque memorable, quedó atrás. Ahora, el colectivo liderado por Gustavo Santaolalla regresa a sus orígenes más electrónicos con un disco que rinde homenaje a los pioneros del género: desde Karlheinz Stockhausen hasta los Pet Shop Boys, pasando por The Chemical Brothers, Kraftwerk y las primeras obras de Wendy Carlos.
El resultado es *Ohm*, un álbum que no solo celebra la esencia de la música electrónica, sino que lo hace con un guiño nostálgico a los instrumentos de antaño. Los sintetizadores y equipos utilizados datan, en su mayoría, de los años 90 o incluso antes, una decisión deliberada para capturar la calidez y la textura analógica que define su sonido. “Siempre hemos desarrollado un lenguaje propio dentro de Bajofondo”, explica Santaolalla, “pero nunca dejamos de preguntarnos: ¿qué más podemos fusionar? ¿Hasta dónde podemos llevar esto?”. La respuesta está en temas como *En la memoria*, *Melancolaya* y *Horizonte*, piezas que fluyen con una atmósfera cinematográfica, como si fueran el score perfecto para una película aún no filmada. No es casualidad: el propio Santaolalla, ganador de dos premios Oscar por sus bandas sonoras, reconoce que el proyecto siempre ha tenido una vocación visual. “Bajofondo, desde su concepción con Juan Campodónico, ha tenido esa connotación cinematográfica”, afirma.
El título del álbum, *Ohm*, es una palabra cargada de significados. Por un lado, evoca el mantra hindú y budista *Om*, símbolo de lo divino y lo sagrado. Por otro, remite al ohmio, la unidad de resistencia eléctrica, y a su símbolo, la letra omega del alfabeto griego. “Alfa y Omega, el principio y el fin”, reflexiona Santaolalla, “como si este disco marcara un cierre de ciclo, pero también un nuevo comienzo en un momento tan convulso como el que vivimos”. La dualidad no termina ahí: *Ohm* también es un homenaje a dos figuras clave en la música latinoamericana. El primero es Cristian Castro, cuya voz y carisma dejaron una huella imborrable en el grupo. “Todos admirábamos a Cristian”, confiesa Santaolalla. “No solo por su talento como intérprete, sino por su locura, su personaje, esa mezcla de genialidad y exceso que lo hacía único. Su gusto por la vida —el dinero, la droga, las chicas— nos inspiró para crear *Se fue el Sol*”.
El segundo invitado es Hugo Fattoruso, el legendario músico uruguayo cuya versatilidad como compositor, multiinstrumentista y vocalista lo convierte en un colaborador ideal. “Es un músico increíble”, destaca Santaolalla, “con una sensibilidad y una profundidad que enriquecen cada nota de este disco”. La presencia de ambos artistas no solo refuerza la diversidad sonora de *Ohm*, sino que también subraya la capacidad de Bajofondo para tender puentes entre generaciones y estilos.
Más que un regreso, *Ohm* es una declaración de principios: una exploración de lo electrónico sin ataduras, donde lo antiguo y lo moderno se funden en un diálogo sonoro. Es un disco que mira al pasado para entender el presente, pero también para imaginar el futuro. Y en un mundo donde la música a menudo se reduce a algoritmos y tendencias efímeras, Bajofondo demuestra que la verdadera innovación nace de la curiosidad, el riesgo y, sobre todo, la pasión por romper esquemas.



