En los primeros dos meses de 2026, las autoridades reportaron avances significativos en su estrategia de combate al crimen organizado y delitos de alto impacto, con cifras que reflejan un aumento en operativos y detenciones. Entre enero y febrero, se llevaron a cabo 31 cateos, lo que representa un crecimiento del 24% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este incremento en allanamientos se complementó con la ejecución de 63 órdenes de aprehensión, un 46% más que en 2025, demostrando una mayor capacidad para actuar con base en investigaciones previas.
De las 34 detenciones registradas en este lapso, 29 fueron resultado directo de órdenes judiciales, lo que equivale a un alza del 61% frente a febrero de 2025. Los delitos más recurrentes entre los detenidos fueron el robo de vehículos, con 21 casos, seguido de otros ilícitos como narcomenudeo, secuestro y extorsión, que sumaron siete aprehensiones. Además, se lograron tres reaprehensiones de individuos que habían sido liberados previamente, mientras que dos personas más fueron detenidas en flagrancia durante los cateos.
Estos resultados forman parte de una estrategia integral que incluye la creación de una agencia especializada en judicialización rápida, diseñada para agilizar la revisión y priorización de casos. El objetivo es optimizar los recursos disponibles y garantizar que las investigaciones más urgentes reciban atención inmediata. Como parte de este esfuerzo, se implementaron tableros de seguimiento que permiten monitorear en tiempo real los objetivos prioritarios, facilitando la coordinación entre la Policía de Investigación y la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Esta sinergia busca no solo capturar a delincuentes, sino desarticular estructuras criminales completas, atacando el problema desde sus raíces.
Otro pilar de la estrategia es el fortalecimiento de la inteligencia operativa. Las autoridades pusieron en marcha un centro especializado que opera con una réplica del sistema del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5), gracias a un convenio de colaboración interinstitucional. Esta herramienta permite cruzar datos en tiempo real, mejorar la respuesta inmediata y anticipar movimientos delictivos, lo que ha resultado clave para la eficacia de los operativos.
Aunque los números reflejan un avance, las autoridades reconocen que el desafío sigue siendo mayúsculo. La delincuencia organizada evoluciona constantemente, por lo que la adaptación de las estrategias y la inversión en tecnología y capacitación son fundamentales para mantener la tendencia positiva. Sin embargo, los resultados obtenidos en los primeros meses del año sientan un precedente alentador, demostrando que la coordinación entre instituciones y el enfoque en inteligencia pueden marcar la diferencia en la lucha contra la inseguridad.

