En una operación conjunta con autoridades federales, se llevaron a cabo dos cateos en la alcaldía Cuauhtémoc que culminaron con la detención de varios presuntos integrantes de una red de narcomenudeo. El primer golpe se dio contra Angélica Adriana, conocida en el ambiente delictivo como *La Guasona*, quien formaba parte de una facción dedicada al tráfico de estupefacientes en la zona. Durante el operativo, las fuerzas de seguridad aseguraron un cargamento significativo: mil dosis de cocaína, 132 envoltorios con metanfetamina en cristal, dos básculas de precisión, siete bolsas con marihuana, un arma de fuego corta, dos cartuchos útiles y tres teléfonos celulares, presuntamente utilizados para coordinar las ventas.
Junto a *La Guasona* fue capturado Rommel, alias *Rommi*, señalado como el responsable de distribuir la droga entre los narcomenudistas que operan en distintos puntos de la demarcación. Las investigaciones revelaron que ambos mantenían una estructura logística bien organizada, con puntos de almacenamiento estratégicos en la zona. Como resultado de las pesquisas, los agentes localizaron dos inmuebles vinculados directamente con la mujer detenida, donde se presume se resguardaba parte del material ilícito antes de su distribución.
En los cateos posteriores, las autoridades detuvieron a Laura G. y Víctor Hugo, dos colaboradores cercanos de *La Guasona* que, según las indagatorias, tenían la tarea de ocultar las dosis de droga en sus domicilios para facilitar su comercialización. Los detenidos enfrentarán cargos por delitos contra la salud, portación de arma de fuego y, posiblemente, asociación delictuosa, en un caso que pone al descubierto la compleja red de distribución que operaba en el corazón de la Ciudad de México.
La operación refleja el trabajo coordinado entre distintas instancias para desarticular células delictivas que, aunque dedicadas al narcomenudeo, suelen ser el eslabón más visible de cadenas más grandes. Las autoridades continúan analizando la información recabada en los dispositivos incautados, con el objetivo de identificar a otros posibles involucrados y rastrear el origen de los estupefacientes. Mientras tanto, los inmuebles asegurados quedarán bajo resguardo judicial como parte de las pruebas en el proceso penal.
Este tipo de acciones no solo buscan frenar el flujo de drogas en las calles, sino también enviar un mensaje claro a las organizaciones criminales: la impunidad tiene límites. La alcaldía Cuauhtémoc, una de las zonas con mayor incidencia delictiva en la capital, sigue siendo un foco de atención para las autoridades, que refuerzan sus estrategias para combatir el crimen organizado desde sus bases. Aunque los resultados son alentadores, el desafío persiste, pues el mercado de estupefacientes se adapta con rapidez a los golpes policiales, obligando a las instituciones a mantener una vigilancia constante.

